in

El Perfecto Horror – Perfect Blue

Los peores monstruos nacen de los mayores temores de la humanidad, actúan de manera implacable, son de naturaleza ambigua y siempre están rodeados de misterio. Tal vez el más escabroso sea el mismo ser humano desprovisto de filtros subjetivos, nuestros más oscuros deseos tomando forma e iniciativa, provocando un enfrentamiento más allá de lo físico, “la persona contra sus propios demonios”, el terreno varia de perspectiva entre quién lo cree conocer y quién no dudara en reducirle.

El debut de Satoshi Kon no podría haber sido mejor, capaz de abordar una temática tan complicada y estructurada con Perfect Blue, a tal punto que 20 años después sigue siendo utilizada como referente para hablar del suspenso y el terror.

Mima Kirigoe es una Idol que decide retirarse para buscar un futuro en la actuación. Esta es solo una idea superficial de la historia, asocia un plano unidimensional a la protagonista, no nos indica cual es la amenaza y dota a la narrativa un enfoque de superación. Entonces nos informan que hay un fan, profundamente desilusionado por esa decisión, en respuesta decide atacarla hasta que ella “regrese” a la normalidad, convirtiéndose en un acosador. Ahora tenemos alguien al cuál prestar atención, pero la película tampoco va de una lucha contra un fan obsesionado, es más profundo; el auténtico monstruo a derrotar nace de Mima, de la materialización de sus propias dudas, inseguridades y temores respecto al precio a pagar por su futuro, el acosador solo es la llama de la hecatombe emocional.

80 minutos de duración, el metraje perfecto. Sin necesidad de recurrir a cálculos o divisiones precisas esto se puede afirmar con toda seguridad, durante su visionado jamás da la sensación de ser lenta ni rápida, el ritmo es una muestra de la incipiente genialidad de su director. Si partimos la narración en dos, será teniendo como referente al incidente: tras él y después de este. En la primer parte el esfuerzo está dirigido a la familiarización con el protagonista, la conocemos en su vida cotidiano e inferimos las numerosas diferencias respecto a su trabajo de Idol, asimilamos esta realidad tan cotidiana como familiar.

Y esto es vital para uno de los factores más importantes, el espectador ha de sentir que algo está en riesgo. La empatía por los personajes y su realidad son prioridades al momento de presentar una obra,  solo así sentiremos angustia. 20 minutos se dedican a conocer a Mina, si bien sabemos que su mundo ha de cambiar para que ella cumpla su sueño, tampoco queremos que el nivel de crudeza sea tal que la destruya. La trama ejemplifica este afán otro nivel, ella viene de la industria de las Idols con  canciones de amor, trajes de colores y pensando para la inocencia, mientras que la actuación es un entorno oscuro, despiadado y tremendamente obtuso.

La escena de la violación es el punto de quiebre, no solo significa que la obstinación de Mina es capaz de destruir su imagen previa a favor de crear la deseada, aun peor es la aparición de un monstruo decidido a destruir su autoestima. Este es otro factor decisivo en  el género de Horror, el villano debe estar a la altura de las circunstancias, y nadie mejor que la inolvidable culpa para atormentarla. Las palabras de su acosador han llegado a tal punto que empieza a aceptarlas sin casi darse cuenta, esto solo sirve para justificar el odio hacia ella a la vez que no soporta la imagen tan negativa transmitida por los medios.

Desde aquí empieza la exploración del tema, el control del avatar sobre la propia percepción de la persona sobre si misma. Super Eye Watch  Wolf explica a fondo la temática en un excelente vídeo. Para complementar, Kon desde su debut ya exploraba el potencial creativo del montaje, más allá de ser cortes limpios o creativos, actúan como catalizador de las ideas de la trama, cada corte es un ladrillo en la construcción de la estructura. En Perfect Blue mientras va avanzando la historia, diversas líneas temporales se van entremezclando, confunden a la protagonista y desorientan al espectador.

Y esta es una característica presente en todas las grandes obras de terror psicológico, brindarle al espectador intriga,  ¿Qué está pasando? Y aun peor ¿Qué pasará?, logrando que mantenga un  constante estado de incertidumbre. Por último es importante destacar como la obra cree en su público, la historia está enfocada de manera íntima y la reflexión es de la misma naturaleza, introspectiva. Cada espectador está invitado a deducir sus propias conclusiones, por esta razón la  simbología no está explícitamente resumida ni desmenuzada, por ejemplo, agradezco el paralelismo entre la serie de Tv y la vida de Mina.

Perfect Blue ya es un clásico. Le basta una hora y veinte para exponer un tema tan complicado, complejo y fascinante, su amenaza solo se ha vuelto más tangible tras el paso de los años. El imaginario popular será capaz de imaginar monstruos más grotescos pero no tan aberrantes como nuestras más oscuras personalidades.

Written by Napo Jefferson

Aspirante a Ingeniero de Sistemas sin dejar de ser aprendiz hacia la Critica. Apasionado por el Cine, los videojuegos y el ANIME. Extremo aficionado a la música aunque no la entienda y mucho menos la componga. Puedes seguirme en @NapoTheGuy