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Las Claves de Conversar – Lucky Star

El género de Slice for Life no es para todo el mundo. Para la defensa de la subjetividad en el momento de analizar una obra, cada opinión debe estar sustentada en principios claros y concisos, estos principios conforman el criterio, un definido conjunto de reglas acerca de lo que buscas en cualquier obra.

La máxima que yo utilizo es la estructura apoyando su enfoque temático, por eso considero a un género plagado (en líneas extremadamente generales) de conversaciones mundanas, presentación visual básica, sin línea narrativa principal; Un vergel de calidad. El talento de retratar temas “normales” a través de métodos simples, siempre me ha fascinado. Por lo tanto he decidido iniciar una serie de artículos escribiendo acerca de sus mejores exponentes, y para empezar de la mejor manera, exploraremos la estructura del dialogo en una de mis series favoritas LUCKY STAR.

De base cumple con una de las particularidades del género, no cuenta con línea narrativa principal. Su meta-estructura es la mera sucesión de acontecimientos, en este caso escenas llenas de dialogo, y gracias a esta aclaración podemos ir desmarcándola del resto de programas, la palabra clave es: ESCENA. Esto infiere que no está conformada por sketches, pues estos son cortometrajes escritos y representados como mundos auto-contenidos, habitado de personajes que existen y viven para ese momento, que presentan un nulo seguimiento de estos debido a que solo cumplen un propósito momentáneo.

En cambio la escena es una mini-historia. Hay características que la identifican:

  • En su construcción se prioriza la integración de la determinación y el cómo encaja en la historia.
  • Hay un desarrollo en el arco general del personaje.
  • El dialogo no es una conversación real, sino un lenguaje altamente selectivo.
  • No dejan escapar el contexto narrativo.
  • Vemos a los personajes lidiar con los mismos problemas desde diferentes posiciones.
  • Todos los hilos deben estar construidos o del contrario se sentirán relleno.
  • El ritmo de la escena está planificada como triangulo invertido.

Teniendo estos postulados es momento de desentrañar el primer capítulo: La primera escena es una carrera deportiva, visualmente narrada como todo un acontecimiento, enfocando las acciones de una chica de pelo azul, creando un ritmo y a nivel narrativo-contextual asociamos la historia al instituto, además esta alumna bien podría ser nuestra protagonista. La conclusión de la escena es lógicamente la finalización de la carrera, donde nuestra “protagonista” triunfa, una compañera de pelo morado le pregunta ¿por qué no se une a un club deportivo, siendo tan buena? Ella responde de manera muy decidida, se perdería los estrenos de anime.

Ahora… ¿Qué nos dijo esta primera escena acerca del programa? Claramente hay una presentación de personaje, dialogo “natural”, una contextualización de su mundo y empiezan a puntualizar la personalidad de la protagonista, entonces… ¿Hay algo extraordinario? No, en absoluto. Es la suma de todas estas formas básicas al momento de realizar una introducción su auténtico talento. Su siguiente escena es un dialogo (de culto): “la comida”, una conversación tan mundana que pasa por punto crítico de la serie, o conectas o no conectas.

Algunos atribuirán su aburrimiento a la “clara falta de estructura y ritmo”, cuando en realidad es todo lo contrario: está perfectamente planeado. Hay  aproximadamente 6 minutos donde conversan solamente de comida, sobre su estilo al momento de comer o la preparación de platos como carne a la parrilla, huevos, helado o bollos con crema.

Es admirable como una conversación tan intrascendente funciona como telón, igual que la primera escena de Reservoir Dogs, nos cuentan acerca de sus personajes sin que ellos realicen una auto-exposición. Aprendemos que Miyuki es considerada inteligente por sus amigas, Tsukasa es un poquito desconectada, además tiene una hermana y aprendemos el nombre de la chica de pelo azul, Konata. A todo aquel que sostenga que esta conversación es estúpida, le basta ir a cualquier colegio y escuchar a los alumnos mientras almuerzan.

Esto conlleva a la mayor diferencia de Lucky Star respecto a las reglas de la escena,  su dialogo se desmarca de la regla “No es una conversación real”, y la razón no es rebeldía, es enfoque. Recordemos que su género juega a imitar de la mejor manera a la normalidad, esto solo se logra con las interacciones más parcas posibles.

El resto de episodios son tal como el primero, la conversación como centro: acerca del resfriado, de los amigos, del peso, de la Tv, etc. Ninguno es fuera de lo común todos se rigen al contexto y su presencia sigue sin ser en vano, cada líneas de dialogo sirve para delimitar a las personalidades, mas no encasillarlas. Aunque podríamos clasificarlas como estereotipos, eso sería ignorar la conciencia de cada una, todas actúan según como son pero no se encierran en los comentarios de coletilla, a cada momento piensan y se expresan acorde a actitud en vez de comportarse según ciertas directrices.

Esta es la razón de Konata como una de las chicas más reconocidas del anime, ella vive su personalidad, no es sometida a su posible estereotipo sino que lo vive y expande sus posibilidades, si intentamos adivinar el que dirá en cada dialogo, estamos destinados a fracasar, porque su opinión solo le pertenece a ella.

Y aunque parezca contradictorio, su ritmo esta cuidado. Si bien un objetivo es representar la cotidianidad esto no significa caer en la monotonía. Aquí nos referimos al triangulo invertido, un método referido al dialogo que parte de frases largas a una palabra “killer” capaz de cerrar la conversación. Esta técnica es retocada , hay una palabra o frase final que relaciona la conversación como un absoluto, aparte puede lograr una sonrisa.

El truco vuelve a estar en la naturalidad que corresponde a los locutores y al contexto, por ejemplo al final del piloto Konata le pregunta a Kagami acerca de cuál es la cabeza de los bollos de chocolate, misma cuestión que abrió el episodio. ¿Y es natural?, por supuesto, Kagami no había almorzado con ellas en el momento de las preguntas.

Al mismo tiempo la historia avanza, porque sin haber una línea argumental principal,  esto no implica que el tiempo se vaya a detener, y mientras esto sucede hay una presentación de nuevos personajes, todos introducidos de manera orgánica. A la par que este grupo crece, los hilos narrativos también, cada chica cuenta con su propio arco de desarrollo, ninguna se afronta a una historia llena de emociones, pero todas viven (valga la redundancia) su vida, evitando la pesadez de ir de una narración a otra, porque todas tienen una actitud con la cual aportar relacionadas a su accionar más inmediato, infiriendo que no sea netamente necesario recordar sus primeras actitudes, por ejemplo tenemos la historia de Miyuki y el dentista, la relación de la hermanas, o Konata y su papa, todas relaciones que poco a poco vamos conociendo.

Ahora el que no exista un arco general profundamente trabajado no implica la falta de un tema general, una especialidad de este género porque habilita el mejor contexto para tratar la amistad. Vemos a las chicas pasar navidad, año nuevo, siguiente curso, Golden Week, evaluaciones; y no necesitan forzar un profundo drama, de nuevo el contexto no lo pide, basta con ver  como este grupo se vuelve más y más unido, logrando una empatía con el espectador.

Mención de honor para Akira Kogami, presentadora de Lucky Channel, la mejor representación de la “bipolaridad” que se ha escrito. No es solo divertida, adorable a la par que aterradora, es innovadora, juega de tal manera con las posibilidades que le bastan unos minutos para lograr ese mismo desarrollo del resto de personajes, su dialogo es fluidez de adjetivos y expresiones, pocas agradables pero ninguna aburrida.

Todo resume la magia de Lucky Star, este dialogo de un Slice for Life cumple las mismas directrices de complejas obras narrativas-sociales. Este anime de niñas colegialas cuyo primer capítulo va de la comida, no tiene nada de revolucionario, pero tampoco es simplón ni vacío, en cambio demuestra talento para contar la historia más cotidiana con ritmo, de usar palabras simples como una runa mágica, transformar cada dialogo en un constante aporte.

Written by Napo Jefferson

Aspirante a Ingeniero de Sistemas sin dejar de ser aprendiz hacia la Critica. Apasionado por el Cine, los videojuegos y el ANIME. Extremo aficionado a la música aunque no la entienda y mucho menos la componga. Puedes seguirme en @NapoTheGuy

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